
Ha sido un mes de muchos preparativos y grandes sacrificios, pero ha valido la pena; en tiempos donde solo se habla de la crisis económica, la Iglesia Cristiana levanta la bandera de Esperanza que nos brinda una vez más el Niño Jesús.
Al finalizar este año podemos alabar al Altísimo y estar agradecidos, porque Él ha sido muy bueno con nosotros. Por su gracia somos hoy una Iglesia que crece en espiritualidad y número.

Desde el período de adviento la Iglesia local comenzó a glorificar el nacimiento de nuestro Señor con dramas de niños, cantatas de infantes, damas. Todos estos cultos se hicieron al aire Libre con una asistencia sorprendente.
No faltó la buena comida criolla, la cual compartimos juntos en el amor de Cristo la noche del 24 de diciembre.

Por si fuera poco se confeccionó un restaurante rústico, donde algunas hermanas con mucho amor y vestidas de camareras ofrecieron sus servicios.
Actividades y cultos al Señor de la Esperanza y la vida. Si, continua vivo el Niño de Belén y lo celebramos con alegría entre montañas y sembrados. Felicidades.
Pastor Maikel Eduardo Peláez Martínes
